viernes, 7 de junio de 2013

DE CÓMO Y CUÁNDO SURGIÓ ESTA PENCA

“Fue en tardes de azar y timba
que escuché como al pasar
la pregunta de aquel niño:
¿qué es una Penca, Mamá?”

Y la madre, alzando los ojos al cielo, contestó: “Como si tuviera tiempo yo, para perder con esas bobadas! Vení, cerrá la boca y ayudame a colgar la ropa.”
Contrariamente a lo que le ocurría a esa atareada mujer, nosotros tenemos tiempo para contarte qué es Nuestra Penca.
Esperamos que vos lo tengas para leer esta concisa reseña.

Se trató de la iniciativa de algunos compañeros que, por el año 2002, formamos la Comisión Pro Enriquecimiento de Funcionarios del Organismo y Allegados. Si bien su nombre es muy recordable, se la conoce más (¿?) por sus siglas, C.P.E.F.O.yA.
Por aquel entonces los participantes no éramos más de 30 y el juego no trascendía el ámbito laboral. Con el paso del tiempo llegamos a ser Legión (230 personas somos Legión. . .o no?) y hemos recibido boletos desde Houston (U.S.A.), Santiago de Chile, Mallorca y Auckland (N. Zelanda).


No es por darnos dique pero, además de pesos uruguayos, hemos pagado premios en dólares americanos, euros y dólares neozelandeses.
    Sin caer en exageraciones podemos sostener que esos premios han marcado, en ciertos casos, un antes y un después.
Así es, hay ganadores que viajaron a Europa. Nuestros detractores pretenden desacreditarnos ventilando que esos viajes la gente los hizo años antes de ganar la Penca. Que no jodan, el orden de los factores no altera el producto.
Pero nadie puede desmentir que hay damas que, con el dinero Penqueril, se han pago una ida a la Peluquería con todos los chiches. O que algún padre compró una bici rodado 26 para el Día del Niño. Y podríamos enumerar un sinfín de logros por el estilo.

Eso sí, sin ánimo extorsivo, y en tren de confidencias, les revelamos que conocer la existencia de la Penca y no participar puede acarrear nefastas consecuencias.
Aquí un par de tristes ejemplos: Fulano de Tal (protegeremos su identidad por razones obvias) no jugó y vivió esta pesadilla: en vísperas de un 1º de mayo concurrió, de tardecita, a comprar algo a Devoto. Luego de soportar 35 minutos de cola, la mujer que le precedía pasó por caja 32 artículos, 6 facturas, pagó con tarjeta, escribió su C.I., firmó y, ya en la cima del colmo, pidió que le trajeran la Hipercard que había gestionado en Atención al Cliente. Presa de un ataque de ira, Fulano se tiró en palomita buscando el cuello de la mujer. Entre cuatro se lo sacaron de encima.

Margarita Mengano nos dijo una vez, levantando la voz, que "A mí me cuesta mucho ganarme el sueldo como para andar malgastándolo en PAVADAS". Con ese desprecio nos escupió, te juro.
Esa misma tarde, cuando volvía a su casa en un abarrotado G (ex 468), a la altura del corredor Garzón cayó en desgracia. Un liceal pasó por detrás de ella arrastrando su mochila y, con una hebilla, le enganchó las Germe dejándole un surco en la pantorrilla. Inútiles les quedaron las medias, esas que se había comprado con aquel sueldo que "tanto me costó ganarme".

Pero a fuerza de ser sinceros, es cierto que hay muchos que no nos dan bola y siguen tan campantes (ya van a ver esos!!).
Con estos antecedentes sabrás ya que podés decidir, SIN PRESIONES, si vas a participar o no.

                                                                                       NOS VEMOS.

P.d.: más abajo, en este blog, hay un cuento futbolero que se deja leer.


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